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LAS FORMAS DESENFOCADAS

Llevo años mirando, oliendo  y revisando  un libro de fotografía que recoge el trabajo de una docena de fotógrafos de los años 30 a los 60´s, “New York School”, en el que la mayoria de las fotos son en blanco y negro, desenfocadas, movidas, desencuadradas, oscuras, borrosas granosas, fotografías salvajes, callejeras, vitales, emocionantes no por lo que se ve sino por lo que uno imagina. Si  ponemos en paralelo estas imágenes con la frase fotográfica de Le corbusier “La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz”  vemos que nuestro maestro suizo se ha quedado corto.

La arcaica definición Corbusiana es contradicha por muchos de sus propios edificios, y sería incomprensible que un siglo después esta frase incompleta fuera el paradigma de las realizaciones contemporáneas arquitectónicas. La arquitectura es mucho más que esa definición que ha inspirado generaciones de arquitectos. La fotografía La perspectiva y el proyectar arquitectónico son hijos  de la cámara oscura que convierte el mundo tridimensional en bidimensional, y ha sido tradicionalmente útil geometrizar la vida y constreñirla a las reglas del dibujo, y desde allí proyectar los edificios en esta cuadrícula tridimensional cartesiana  y desde esta  construir el mundo, desde las catedrales hasta las líneas de producción industrializadas.

Esto puede sonar extraño viniendo de un fotógrafo de arquitectura, que precisamente usa la materia expuesta a la luz como insumo para su trabajo. ¿Qué más podría perseguir?

Me interesa mirar la arquitectura de otra manera, más cercana a las personas, y me interesa describirla desde sus habitantes, desde su vacío, entendiendo lo construido como un dispositivo de resonancia, que permite que la vida tenga lugar

 

Me gusta creer que la arquitectura se hace dia a dia en el habitar, me gusta perseguir  las experiencias íntimas, indefinibles y cotidianas de los espacios, en la  cual lo sublime kantiano es olvidado y los cuerpos pierden sus dimensiones no ya por lo que quita el aliento en un arrebato estético,  si no por la cercanía de los cuerpos que hace que las cosas se vean desenfocadas, y las formas se confundan.

 

Me interesa ir más allá de la Belleza, de las proporciones, de los volúmenes y de la geometría. Estas son solo las herramientas básicas con las que un arquitecto trabaja no muy diferentes de la escuadra, el lápiz, la libreta de apuntes o el scketchup. Niego entonces que la arquitectura sea la materia, creo que el proyecto en dibujo y el proyecto construido son solo el medio. Me interesa la noción del arte conceptual en el cual la técnica y la habilidad se desmaterializan y se recomponen en la experiencia aprendida del espectador. La arquitectura según esto  se forma  en la experiencia del habitante, y por esto es mutante, inestable, se reconfigura según su estado de ánimo, según los objetos con que se llene, según la hora y el clima, y la fotografía arquitectónica reimagina y fija estos fenómenos atmosféricos y existenciales.